Pasada la Nochebuena y el día de Navidad, se organizó un amistoso entre el equipo cadete y el juvenil del club, un amistoso que servía de entrenamiento, pero que ninguno de los dos equipos queria perder. Más que una entrenamiento, fue un partido a ganar entre amigos y compañeros deportivos. Reinó la deportividad, la amistad, el buen juego y el juego limpio. Costó meter el primer gol, pero luchando, los juveniles ganaron, aunque en un partido de tu a tu. Tras el encuentro, se suponía que había un perol de hermandad, comunicado tanto por el entrenador como por el director deportivo, se suponía, si, por que la realidad fue que dicho perol no se hizo, enterándonos en el momento del partido, pero que llevaba anunciado para organizarse desde hacía días, pero el silencio y la negativa a hacerse son equivalentes. Algunos nos quedamos a tomar una cerveza y fuimos a comprar unos bocadillos fuera del club, para suplir la falta de perol. A continuación unos momentos del encuentro amistoso.




















































































































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